Hacer más fácil lo difícil.
La tecnología merece su lugar cuando resuelve un problema real para el destilador. Esa es la prueba de cada diseño.
Destilar puede ser un oficio, un sustento y el trabajo de toda una vida. Creamos iStill para quienes ponen en juego las tres cosas.

De vacaciones en Hungría, Odin probó pálinka casera. Algunas eran maravillosas. Otras, todo lo contrario. Quería entender por qué.
Un maestro destilador jubilado de la familia de su esposa le ayudó a aprender. Aquella generosidad le acompañó. Cuando lanzó el blog de iStill en abril de 2013, compartir lo aprendido era parte del propósito.
Conseguir buenos resultados era una cosa. Poder repetirlos era el verdadero reto. Mejor información, mejores equipos y la voluntad de desarrollar lo que aún no existía se convirtieron en el trabajo de iStill.
“My little contribution or payback for all who shared their knowledge with me.”Una destilería es mucho más que su próxima producción. Hay salarios, clientes y planes de futuro. Nuestra tecnología busca dar al destilador más control sobre esa realidad: producción repetible, operación práctica y más espacio para hacer crecer su negocio.
La tecnología merece su lugar cuando resuelve un problema real para el destilador. Esa es la prueba de cada diseño.
El progreso debe beneficiar a quienes ya nos dieron su confianza. Ese principio guía el desarrollo de la plataforma.
Lo que aprendemos debe llegar a quienes pueden utilizarlo. University y el blog ponen ese conocimiento al alcance de todos.
En 2022, Odin celebró el cliente número mil hablando de familias, sustento y negocios independientes en todo el mundo. Hoy, más de 1.500 destilerías utilizan iStill. El número ha crecido. La razón permanece.
“Thank you for choosing iStill, thank you for making this happen.”